Viajar con la literatura

Qué ganas de decir en voz alta: la semana que viene me voy de viaje, ¿no os parece? Echo de menos incluso lo que menos me gusta de viajar: ir al aeropuerto con máxima antelación porque me pone histérica la sola idea de perder un vuelvo. Una vez perdí uno, y de ahí los nervios que me suscita el punto de partida de un viaje. No lo perdí por falta de tiempo, sino porque me compré el billete para un martes, y yo pensaba que volaba miércoles. También me altero cuando he de tomar un tren o un autobús desde aquella vez que me presenté en una estación de Alsa sin los billetes, que había tirado a la basura sin querer en casa de mi amiga, a kilómetros de la ciudad. Y que todo sea eso. Tomé el autobús gracias a la amabilidad del conductor. Estas dos anécdotas me sucedieron en mi época de estudiante, cuando viajaba con muy poco dinero, y no teníamos smartphones para recuperar nuestros billetes, aun así, todas las situaciones estresantes relacionadas con los viajes ahora me parecen un privilegio.

De momento, tendremos que viajar con la imaginación, o la curiosidad. Me estoy aficionando a los canales de Youtube sobre geografía y viajes, por ejemplo, este. ¿Dónde os perderíais? Yo sin duda me quedaría con una isla de aguas cristalinas. Por nuestro 30 cumpleaños, una de mis mejores amigas y yo nos regalamos un viaje a Grecia, vistamos Atenas, Mykonos y Milos, donde dejé un trocito de mi corazón, y desde entonces tengo un deseo recurrente, quedarme durante semanas en una isla tranquila, recorrer paseos marítimos y estar al aire libre durante una preciosa puesta de sol. Paro aquí, siento que voy a enfermar de nostalgia.

Photo by Luke Webb on Pexels.com

Con la literatura también me gusta viajar, así que como comenté en esta entrada, este año tengo un mapa político de lugares visitados. Hace unos años diseñé el club de lectura “World Literature is Not Only White” (la literatura universal no es solo blanca). No solo quiero leer autores blancos, occidentales y privilegiados, creo que me quedaría con una pequeña porción de la producción literaria universal, me faltaría la diferencia, esa pieza de puzzle que nunca sabes dónde poner.

A veces, debemos reflexionar sobre lo que leemos y por qué hemos escogido un libro. De la misma forma que un día me di cuenta de que sobre todo había leído literatura clásica escrita por hombres blancos, y decidí diversificar mis estanterías con autoras e intentar respetar la paridad, otro día me percaté con cierta vergüenza que en mis estanterías había representados apenas unos pocos países occidentales, y que la literatura asiática, africana, e incluso latinoamericana, con lo fácil que es acceder a ella compartiendo idioma, eran meras anécdotas.

Así que quiero invitaros a viajar con algunas recomendaciones de libros que me gustan mucho, por si vosotros también necesitáis más diversidad en vuestra biblioteca:

  1. El zorro ártico de Sjón en Nórdica editorial (ISLANDIA): este libro lo leí de una sentada, emocionada. Es un relato muy poético, que sigue los pasos de varios personajes interrelacionados de forma misteriosa entre los años 1868-1883. Para mí es un imprescindible, sobre todo si os gusta la naturaleza.
  2. Mi hermana, asesina en serie de Oyinkan Braithwaite en Alpha Decay (NIGERIA): uno de los libros más divertidos que he leído, y que nunca me canso de recomendar, incluso es una manera perfecta de introducirse en la lectura en lengua inglesa, porque fíjate, hay muchas más literaturas en lengua inglesa de las que nos han hecho pensar, y en los últimos años, la literatura nigeriana goza de una salud fantástica. La historia de estas dos hermanas es inolvidable: una, como sabemos por el título, es asesina, y la otra, la mayor, tiene una cierta obsesión con la limpieza.
  3. Las cosas que perdimos en el fuego de Mariana Enríquez en Anagrama (ARGENTINA): la colección de cuentos truculentos con la que me estrené con la obra de Enríquez, y que tiene todos los puntos de ser una relectura de este año. Quiero escribir cuentos así. Quiero que la autora nunca deje de escribir historias como estas. Llevo un par de años obsesionada con el realismo mágico latinoamericano por culpa de Mariana Enríquez y Los detectives salvajes de Roberto Bolaño.
  4. Mujer en punto cero de Nawal El Saadawi publicada por Capitán Swing (EGIPTO): esta novela está escrita por todo un referente del feminismo en los países árabes. Cuenta una historia atroz, la de una mujer oprimida con toda la fuerza del patriarcado. No es un libro para todos los estómagos, y aun así, me gustaría que todo el mundo hiciera el esfuerzo de leerla.
  5. Mujeres en la alborada de Yolanda Colom en Pepitas de Calabaza (GUATEMALA): estuve obsesionada con la historia de Colom durante muchos meses, y además, gracias a la Fira Literal, tuve la oportunidad de saludar a la autora y que me firmase el libro. Qué maravilla de mujer, por cuánto ha pasado, cuántas cosas demoledoras ha visto. Entre 1973 y 1978, Colom se unió a la guerrilla guatemalteca, abandonó su vida, a su familia y a su hijo, y resistió en la selva a un régimen injusto por conseguir un mundo mejor. 
  6. La verde luz de las estepas de Brigitte Reimann en Errata Naturae (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA): Reimann es mi autora favorita de la RDA. Este libro es la narración del viaje que la autora hizo a Siberia en 1964, un paseo por la Unión Soviética escrito por una simpatizante que tenía fe en el proyecto que ambos países estaban construyendo. Más que sus ideas, me encanta el estilo narrativo de esta autora, y tengo la esperanza de que alguna vez se traduzcan sus diarios a una lengua que pueda leer.
  7. Matar al marido de Li Ang en Chindia Editorial (TAIWÁN): es una pena que la andadura del sello Chindia Editorial fuera tan breve, pero este mes de marzo, Males Herbes recuper la novela en catalán. Esta novela está basada en un caso real acontecido en Shanghái en la década de los treinta del siglo pasado. Al publicarse en Taiwán, la obra fue bastante polémica. Sin embargo, no quiero revelaros demasiado, el título es ya de por sí explicativo. Un libro sobre violencia de género en el que resuenan casos de violencia contra las mujeres más próximos y actuales.
Photo by Jo Kassis on Pexels.com

Como veis estos libros no tienen mucho en común entre sí, algunos comparten continente y ya. Pero igual os sirven como punto de partida para moveros por el mapamundi y ampliar horizontes, como se dice, y salir de vuestra zona de confort. Esto es lo más importante: salid ahí fuera, de vez en cuando, dejad esos géneros y autores que os gustan de lado, y explorad lo máximo que podáis, tendréis más donde elegir.

Que tengáis una buena semana, amigos.

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