Estudiar y leer

He comenzado a estudiar para presentarme a oposiciones. Por el momento, no tengo ninguna fecha de examen, pero llevo un par de semanas con una pequeña rutina de estudio, e inmersa en la Constitución y el derecho constitucional. No suena muy apetecible como plan, lo sé, pero ponerme a estudiar ha traído consigo un inesperado pero conocido efecto colateral, algo que no experimentaba desde mis épocas de exámenes en la universidad y el bachillerato: me han entrado unas inmensas ganas de leer y estoy con tres libros a la vez (yo suelo leer uno tras otro, como mucho combino una novela con un cómic o ensayo).

He conocido a mucha gente disciplinada que en épocas de estudio se prohíbe las lecturas por placer. Siento gran admiración por ellas, yo siempre he sido incapaz. Jamás he reprimido el deseo de leer, y sufro de contracturas cervicales con mucha frencuencia. Mi novio, por ejemplo, no lee si duelen las cervicales, y comprendo por qué, pero yo no puedo ni quiero renunciar al placer de leer.

Recuerdo una semana de exámenes, no sé en qué curso, en la que me enganché a Crimen y castigo de Dostoievski. Aunque nunca me ha gustado repasar apuntes a última hora, durante los exámenes, intentaba refrescar la memoria en el trayecto de tren, hojeaba mis resúmenes con calma, siempre me mantuve serena ante los exámenes de Universidad, me decía que con lo que tenía y sabía me las apañaría para aprobar. Ojalá hubiera tenido tamaña templanza en otros aspectos de mi vida. La semana que me enganché a Dostoievski, ni siquiera me molesté en cargar con la carpeta, aquellas horas de tren me las pasé con Raskólnikov sin sentir remordimiento.

Hago un inciso para comentar otra de mis anécdotas de aparentar que estudio en el tren: abrir la carpeta, sacar las hojas del tema, y volverlas a guardar tras unos segundos, antes siquiera de llegar a próxima parada, y nuestro cercanías no es un transiberiano, solo había escasos siete minutos hasta aquella parada. Un señor entrañable y mayor que tenía al lado me preguntó: «Que, ¿ya has estudiado bastante?». Se rio, me reí, y estuvimos de chacha hasta que bajamos del tren. No recuerdo en absoluto de qué hablamos, una lástima, pero lo recuerdo a él, tan simpático, hablaba de forma muy pausada, en voz baja, por lo que debía estar atenta, en el vagón había mucho ruido. Quizá la memoria me juega una mala pasada, y la imagen que tengo de él se ha mezclado con la fisonomía de muchos otros señores con los que he hablado, ya sea en el tren o en las librerías donde trabajaba. Él se sentaba a mi derecha, de eso estoy segura, y delante teníamos la ventana, pasando ante los talleres y almacenes del polígono que se vislumbra antes de que el tren entre en el túnel.

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No me atrevo a emitirlo como un consejo, pero considero que leer por gusto y estudiar no son incompatibles. Siento que saturar la mente con datos y más datos, horas y más hora de leer los mismos apuntes incansablemente, a mí no me funciona. Así que si conservo mi rutina, si me concentro en ese momento que me dedico al estudio, bien me merezco un descanso y ocuparlo en lo que me apetezca, ya sea leer, ver una serie o dar un paseo largo. Esto último es súper importante en la época de estudio: hay que moverse, salir al exterior, hidratarse y dormir las horas que tocan (otra cosa que nunca hice es trasnochar para estudiar, aunque sí para acabar un trabajo que debía entregar a la mañana siguiente).

El proceso para mí acaba de empezar. Quizá cuando tenga una fecha de examen, no me pueda despegar del temario y no coja un libro por gusto. Que esté tan cansada de leer leyes que solo quiera descansar la vista y no aguante la palabra escrita, una triste posibilidad que no se puede descartar. Estudié una carrera muy práctica, así que quizá por eso era tan fácil leer y estudiar a la vez, me doy cuenta del privilegio que tuve.

Contadme, ¿vosotros leíais por gusto en vuestras épocas de examen? ¿Alguna recomendación para estudiar oposiciones?

Gracias por leer y hasta la semana que viene.

2 comentarios en “Estudiar y leer”

  1. Hola! Mucho ánimo con las oposiciones. Yo saqué mi plaza el año pasado y ante cierta histeria de compañeras, yo intenté no obsesionarme y de hecho, leí un montón en mi año de estudio, hacía talleres… Lo principal es la constancia. Vale más una hora cada día, que no 5 un día. No sé de qué son tus opos pero para mí lo fundamental fue ir a un academia (casi me arruino pero valió la pena). Por cierto yo fui traductora muchos años y me alegro taaaanto de haberlo dejado! Te sigo! Saludos

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    1. Muchas gracias 🙂 Es que yo justo hago sesiones cortas de una horita o así, todavía no tengo fecha de examen y no consideré que fuera necesario más. Pero hay personas que me han comentado que sus sesiones de estudio son de 8-10 horas, y jamás, en la uni, he conseguido algo así. Me estaba acomplejando.
      p.D: Yo en estos momentos no me puedo permitir la academia, pero no lo descarto si pillo algo de trabajo en verano, porque mucha gente me comenta que les fue muy bien.

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